Temblando estoy desde que lo he sabido: otra vez va Herminia a Granada a hablar de no sé qué (ella dice que de literatura). Espero que no vuelva a leer nada de "Bitácora de Poseidón", que me deje en paz ya de una vez. Y se dedique a leer esos aforismos que tanta gracia le hacen a ella y esos libros de ensayo que tanto le gustan. Y se olvide de mí y de Sara Mar y de Rebeca y de Transverberación López Guijarro, alias Berbie...
Si fuera capaz lo haría: iría, discretamente agazapado en mi disfraz de GTI (Gran Tímido Irredento) para comprobar que, efectivamente, Herminia se ha olvidado ya deMaldonado. El 19 de febrero, sábado, a las doce.
Sí, me gustan los calamares en salsa americana ¿y qué? Son pesados y poco digestivos (como yo, tal vez) ¿y qué? ¿No hay gente que le da al dyc cola sin tasa ni remordimiento algunos? ¿No existen los vegetarianos crudívoros que sólo ingieren alimentos vegetales no cocinados? Cada cual arrastra sus manías y muchas veces no sabe por qué. Cuando me preguntan por mis manías, me encojo de hombros y digo: "Maldonado y yo somos así".

Bueno, esto sí que es un Poseidón y lo demás son tonterías. No es que yo sea demasiado feo, pero sí calvo y eso me acomplejó desde los veinticinco años, edad en la que la capilaridad empezó a abandonar mi azotea...No fue, desde luego, la causa de mi escaso éxito con las chicas pero algo debió de contribuir. Claro que hace unos años no estaba de moda raparse el cráneo para así disimular una calvicie incipiente o galopante...
En fin, ahora soy Poseidón por derecho propio, ésta es mi bitácora y cada uno que me imagine como le dé la gana.

¡Increíble!¡Otra vez se repite la situación! Alguien que dice haber escrito mi historia (Herminia Luque) y otra persona que dirá que habrá leído lo que de mí se ha escrito (José Abad), más otro que dice haber editado la novela (Antonio Rivero) se hartarán de hablar y se lo pasarán bomba a costa mía...
Entretatnto, yo, Maldonado, me comeré las uñas en mi adosadete de "Olivos del Rey". Mientras en Granada, el 19 de enero de 2011, en el Museo de la Casa de los Tiros, se habla de mí sin el menor conocimiento; como si fuera un simple personaje....

¿Y qué si me gustan los pastelitos de la Pantera Rosa? De niño, mi madre no me dejaba comprarlos. En la tienda de mi padre, no había Y no iba a ir a la competencia a dejarme allí las pesetas...
Y los bollicaos y las maritoñis y los martínez, toda la bollería industrial. Cuanto más artificiosa y más envuelta en celofán, mejor. Y cuantos más E-conservantes, mejor todavía. Cuanto más denostada esté por los cardólogos y nutricionistas, más disfruto.

